Por Marcos Alan

Alan comenzó a jugar pádel hace
aproximadamente dos años y , desde hace
seis meses, lo practica con mayor
frecuencia, incluso con un toque más
competitivo. Lo que más le gusta es que
combina el reto del juego con algo muy
social: convivir, pasar un buen rato y
conocer personas nuevas en los clubes.

Hoy lo juega dos veces por semana. Y aunque al principio el
desafío fue acostumbrarse a las paredes y a la dinámica de la
cancha, con constancia todo se vuelve parte del juego.

Su consejo para quienes van empezando es claro:
ir con la intención de disfrutar,
y cuando ya nazca el gusto por
el pádel, buscar más
competencia… sin perder la
diversión.